Diverso

Malefica, Camino Real (H. Gagnon)


Siempre entre el thriller histórico y el esoterismo, Herve Gagnon nos lleva al segundo volumen de su saga Malefica, El camino real, en los caminos y senderos que van de la provincia a París, en el corazón de los bosques frecuentados por los bandoleros de la Francia del Antiguo Régimen. Así encontramos a Anneline Dujardin, curandera acusada de brujería ya François Morin, armero convertido en proscrito, perseguido más que nunca por la Inquisición y los mosqueteros a las órdenes del cardenal Richelieu.

La vida de un fugitivo

Habiendo recuperado y salvado un viejo grimorio durante el primer volumen de esta saga, nuestros héroes deambulan y andan a tientas en busca del significado de las parábolas contenidas en este manuscrito despertando toda codicia. Con solo pistas del hecho de que un secreto milenario debe guardarse en París y que amenaza tanto a la corona del reino de Francia como al trono papal, no tienen más remedio que dirigirse a la capital mientras soportan los sufrimientos del viaje y el acecho. Porque entonces comienza una verdadera persecución con los formidables mosqueteros del rey y el inquisidor maquiavélico Guy de Maussac habiendo jurado quemar el Dujardin y dispuesto a hacer cualquier cosa para apoderarse de estos preciosos documentos.

Nuestra opinión

Como siempre encontramos el estilo fluido, visual y directo del autor. Sin lujos, siempre nos sumergimos con el mismo placer en su mundo oscuro y cruel. Aquí, pues, un violento siglo XVII, principalmente rural y poblado por bandidos de todo tipo. Monje depuesto y obsceno, miserable, putas, verdugo torturador, ladrones amputados, poseído (finalmente epiléptico), enfermo, etc., es toda una deliciosa galería de retratos que un Sergio Leone no habría negado en sus spaghetti westerns y cuyo saboreamos las vicisitudes de sus vidas.

Sin embargo, está claro que la trama de esta segunda parte resulta algo por detrás de las anteriores novelas de Hervé Gagnon. De hecho, esta obra podría fácilmente resumirse en una persecución vasta e incesante en medio del bosque, a veces sin alcance y con atajos fáciles. Los perseguidores siempre alcanzan a los perseguidos cuando no lo esperan y sin que necesariamente sepamos cómo. En cuanto al secreto, el lector podrá adivinarlo con bastante facilidad antes de que sea revelado. Finalmente, este volumen revela demasiado el maniqueísmo casi caricaturesco de los diversos protagonistas hasta el punto de hacer un cliché: los buenos realmente agradables y los realmente ... malos. Solo el personaje de François Morin se retira del juego como un forajido perdido, atormentado y preguntándose por su futuro. Como tal, recuerda a Gondemar de Rossal, el héroe de la saga anterior del autor: Damned. Si continuamos la comparación con Damned, buena parte de los personajes de Malefica carecen de profundidad y matices en su construcción. Sin embargo, queda por ver lo que Hervé Gagnon nos tiene reservado en su tercer volumen porque, no obstante, estamos entretenidos y esperamos descubrir el resto de sus historias.

Hervé Gagnon, Malefica, tomo 2, La Voie Royale, Éditons Hugo Roman, París, 2014.


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